Un radionúclido es un isótopo inestable que gana estabilidad por la liberación de energía como radiación.
La radiación producida por los radionúclidos puede utilizarse para la formación de imágenes o para el tratamiento de ciertas patologías.
La elección de la molécula que transportará la radiación al tumor estará determinada por su afinidad o capacidad de adhesión con las estructuras del tumor, por ejemplo los antígenos o los receptores.
En medicina nuclear estos radiofármacos se dirigen a tumores concretos y administran radiación a las lesiones tumorales como parte de la estrategia terapéutica para curar, mitigar o controlar la enfermedad.